Te bebería la voz, si no te fueras.
Si te quedaras, te debería
algo más que unas palabras a media voz,
mi poesía de ti, tu poesía
la mitad de una vida sinvivida,
pero bebidas en la bodega.
Cristales rompiéndose bajo los zapatos,
el azul del océano en los mapas.
Noches de quitarte la máscara con los dedos ensangrentados,
y una poesía bailando en tu oreja, sin llegar a entrar.
Me quedaré contigo, y si te vas
volveré a no saber,
volveré a buscar sin saber
a tropezar con los pies,
perdiéndome de nuevo
otra vez nunca
volveré a.
Volveré.