Por pedir podríamos pedirlo todo. Podríamos pedir cosas imposibles, que no existen en estos días hostiles. Un para siempre, que se queda en un mañana. Que no existe.
También podríamos pedir familia, finales felices, o una historia sin final.
O podríamos no pedir nada de eso. Podríamos conformarnos con algunas tardes de lluvia, con algunas tardes frías. Sí, creo que podría conformarme con ver la marca de tu aliento dibujándose en las ventanas, fruto de una respiración entrecortada. Con películas de ficción y de realidad, y ojos que hablan sin decir nada.
-Tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio... y coincidir.-
lunes, 29 de octubre de 2012
lunes, 22 de octubre de 2012
Mijail Kolvenik.
-No le voy a dejar morir, padre.
-Mijail, ¿te acuerdas de aquel día, cuando me preguntaste cuál era la diferencia entre un médico y un mago? Pues bien, Mijail, no hay magia. Nuestro cuerpo empieza a destruirse desde que nace. Somos frágiles. Criaturas pasajeras. Cuanto queda de nosotros son nuestras acciones, el bien o el mal que hacemos a nuestros semejantes. ¿Comprendes lo que quiero decirte, Mijail?
Diez días más tarde, la policía encontró a Mijail cubierto de sangre, llorando junto al cadáver del hombre al que había aprendido a llamar padre. Los vecinos habían alertado a las autoridades al sentir un extraño olor y al escuchar los aullidos del joven. El informe policial concluyó que Mijail, perturbado por la muerte del doctor, le había diseccionado y había tratado de reconstruir su corazón utilizando un mecanismo de válvulas y engranajes. Mijail fue internado en el manicomio de Praga, de donde escapó dos años más tarde fingiéndose muerto. Cuando las autoridades acudieron al depósito de cadáveres a buscar su cuerpo, encontraron sólo una sábana blanca y mariposas negras volando a su alrededor.
Carlos Ruiz Zafón- Marina. (fragmento)
-Mijail, ¿te acuerdas de aquel día, cuando me preguntaste cuál era la diferencia entre un médico y un mago? Pues bien, Mijail, no hay magia. Nuestro cuerpo empieza a destruirse desde que nace. Somos frágiles. Criaturas pasajeras. Cuanto queda de nosotros son nuestras acciones, el bien o el mal que hacemos a nuestros semejantes. ¿Comprendes lo que quiero decirte, Mijail?
Diez días más tarde, la policía encontró a Mijail cubierto de sangre, llorando junto al cadáver del hombre al que había aprendido a llamar padre. Los vecinos habían alertado a las autoridades al sentir un extraño olor y al escuchar los aullidos del joven. El informe policial concluyó que Mijail, perturbado por la muerte del doctor, le había diseccionado y había tratado de reconstruir su corazón utilizando un mecanismo de válvulas y engranajes. Mijail fue internado en el manicomio de Praga, de donde escapó dos años más tarde fingiéndose muerto. Cuando las autoridades acudieron al depósito de cadáveres a buscar su cuerpo, encontraron sólo una sábana blanca y mariposas negras volando a su alrededor.
Carlos Ruiz Zafón- Marina. (fragmento)
domingo, 14 de octubre de 2012
Réquiem. Again.
Vuelvo a arruinar mi vida, por quinta u octava vez. Me hago daño a mi misma, en cierto modo, lo que tengo, lo merezco. Me enamoro de personas que están lejos, de los recuerdos y de cosas que nunca sucederán. Me digo a mi misma que han vuelto a romperme el corazón, que me hicieron daño por quinta u octava vez. Que soy estúpida. Pero la verdad, la culpa es mía. Que intento cosas imposibles, cuando no soy suficiente para nadie. A las personas que más quiero, les digo que las odio. Pienso que, a veces, la mejor forma de impedir que te rompan el corazón, es aparentar no tener uno.
Y aún así, lo tienes. Algunos se darán cuenta y harán lo imposible por destruirlo. Te matarán por dentro, por quinta u octava vez. Sin que nadie se de cuenta, sin que nadie pueda o quiera hacer nada para evitarlo. Siento que le estoy gritando a un grupo de gente inerte, que ni escucha, ni entiende. Sí, todos nos hemos sentidos así en algún momento. Acabamos por olvidarlo. Con el tiempo volvemos a nuestra ''vida'', a nuestra felicidad aparente.
Y aún así, lo tienes. Algunos se darán cuenta y harán lo imposible por destruirlo. Te matarán por dentro, por quinta u octava vez. Sin que nadie se de cuenta, sin que nadie pueda o quiera hacer nada para evitarlo. Siento que le estoy gritando a un grupo de gente inerte, que ni escucha, ni entiende. Sí, todos nos hemos sentidos así en algún momento. Acabamos por olvidarlo. Con el tiempo volvemos a nuestra ''vida'', a nuestra felicidad aparente.
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