-No le voy a dejar morir, padre.
-Mijail, ¿te acuerdas de aquel día, cuando me preguntaste cuál era la diferencia entre un médico y un mago? Pues bien, Mijail, no hay magia. Nuestro cuerpo empieza a destruirse desde que nace. Somos frágiles. Criaturas pasajeras. Cuanto queda de nosotros son nuestras acciones, el bien o el mal que hacemos a nuestros semejantes. ¿Comprendes lo que quiero decirte, Mijail?
Diez días más tarde, la policía encontró a Mijail cubierto de sangre, llorando junto al cadáver del hombre al que había aprendido a llamar padre. Los vecinos habían alertado a las autoridades al sentir un extraño olor y al escuchar los aullidos del joven. El informe policial concluyó que Mijail, perturbado por la muerte del doctor, le había diseccionado y había tratado de reconstruir su corazón utilizando un mecanismo de válvulas y engranajes. Mijail fue internado en el manicomio de Praga, de donde escapó dos años más tarde fingiéndose muerto. Cuando las autoridades acudieron al depósito de cadáveres a buscar su cuerpo, encontraron sólo una sábana blanca y mariposas negras volando a su alrededor.
Carlos Ruiz Zafón- Marina. (fragmento)
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