Somos incendiarios.
El descaro me enternece,
menos cuando lo gritan tus ojos.
Arrancamos las pestañas que parecen manecillas
y en suspiros le pedimos deseos al tiempo.
Tiene sentido.
Ojalá hayas sido la tinta de mi papel.
(para reescribirme)
Y ojalá no te borres si no es de lluvia.
Ese gato me miraba tan fijamente que.
Ese gato me obligó a aprender a huir,
ahora se lo agradezco.
Mi piel nunca estuvo lo bastante suave.
Tu piel nunca estuvo.
Fue brillante,
brillante que encandila
brillante como Escher
subimos y bajamos por esa escalera
sin ir en realidad a ninguna parte,
y sin encontrarnos.
Pero quizás,
autodidacta como nunca supe, aprenda a decir
todo lo no dicho sin palabras.
Es la maldición de estos malditos poetas, malditos.
Es todo por la misma magia negra
el delirio de la noche
el peligro de la noche, la noche.
-Ingenuos llamándolo miedo.-
Está de más confiar.
La verdad es una cruel amante
que se disfraza.
A veces es tan densa, tan pesada
que no sabe escapar de los labios.
Y sólo a veces,
se desnuda.
El descaro me enternece
menos cuando recuerdo tus ojos
sobre los míos
mientras recuerdo a la puta
otra vez disfrazándose
tú disfrazándote de amor
yo huyendo como me enseñó el gato,
a tenerle miedo al tiempo
y sin embargo,
seguimos siendo.
Incendiarios.
lunes, 27 de enero de 2014
miércoles, 22 de enero de 2014
Te fuiste.
yo alguna vez había pensado
romperme
en ti.
Como en una reverencia fúnebre
imagen de
lo sumamente destructibles
que fuimos.
---
duele.
---
Y ahí
alguien gritó
ese sálvese el que pueda
y supiste que podías,
yo tratando de escapar del plan de
escapismo
y tú fuera de esta mierda,
viviendo mientras tanto
se derrumba
todo
aquí dentro.
---
Y la imbécil
pensando
que la ibas a salvar de ella
que de pronto, todo acababa
recordando todo lo olvidable
pero sin saber
que el que puede huir,
huye.
ignorando que,
el que no olvida,
permanece.
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