domingo, 23 de diciembre de 2012
Queridos seres inertes...
He oído hablar de mundo, he creído ver, y falsa alarma. Civilización extinta, nunca vista. Entre cristales y sueños rotos, en la nada, todos lucimos sonrisas postizas. Nadie nos enseña cómo debemos comportarnos, lo aprendemos por instinto. Algunos nunca aprendemos. La vida no vale nada. Es un juego. Apariencia por encima de emoción. Ahora me pregunto si merece la pena huir. A veces, no. Tras la tormenta llegó la noche. Y no había aves surcando el cielo. Se encerraban en sus jaulas invisibles. Tras la tormenta llegó la noche y me vi en el vacío. Pregunté a mi conciencia qué hacer, y no respondió. Nunca lo hace. Estoy un cruce, y ya no hay caminos. Estoy perdida, y no voy a pedir ayuda. Me enfrentaré sola al mundo. Cuando no tienes nada que perder, no sientes miedo. No sientes. Ninguna excusa es buena para abandonar. No es lo bastante buena. Sabré que he llegado, [última parada] cuando tenga algún motivo para continuar. Para continuar por esta senda que no lleva a ninguna parte. Y todo es nada, y nada existe. ¿Cuánto vale una vida? Quién sabe. Pero no soy más que un corazón que ni siquiera late.
sábado, 15 de diciembre de 2012
HOPE.
Y estamos aquí, por una razón u otra. O por ninguna. Somos desconocidos, todos. Aparecimos. Y estamos aquí para hacer algo. Al parecer, seguimos intentando descubrir el qué, antes de que la muerte nos alcance. Siempre lo hace. Hace que olvidamos que nos dieron esa oportunidad. Que estamos aquí. Que tenemos conciencia. Y los sueños existen. Aunque pocos sean pocos los que los hacen verdad. El amor no es más que una reacción química que se produce en el cerebro. No existe como tal. Y sin existir, nos destruye. Pero vivimos, y los días corren. Se alejan, se van. Las horas, los minutos, los segundos. No podemos recuperarlos. Como imbéciles, seguimos jugando a ese juego fatal. Conociendo la realidad. El final de la historia. Aunque yo dejé hace tiempo la adicción. No, y tampoco intento convencerme de ello. Sueño que tengo sueños, sueño con una realidad, que no es esta. No puedo creerlo, o no quiero. Tenemos tantos caminos que caminar, tantas vías, tantas salidas. Y decidimos quedarnos ciegos. Pensar que no hay nada más después de aquel túnel. Pero el destino es nuestro, la elección es nuestra. La de abandonar, la de fundirnos con la oscuridad. O la de seguir. Con un motivo, esperando. Por algo que sabemos que va a llegar. Con esa certeza, haciendo lo que nos hace felices. Creyendo un poco más en nosotros mismos.
viernes, 14 de diciembre de 2012
Regresar.
Hay niebla en el camino. Sé que hay una salida, pero no intento llegar hasta ella. Deseché esa idea hace tiempo. -Cierra los ojos. Escucha. Hace frío a este lado de la ciudad. - ...Y estoy de luto, qué atípico. Todo terminó antes de empezar. Por suerte o por desgracia. Ahora estoy sola, lo crean o no, lo estoy. Y me es indiferente lo que crean, lo que piensen. Estoy sola. Arranqué las páginas de aquel libro, sin incinerarlas, las guardé en una caja de cartón y recé por olvidarlo. Pero soy inútil cuando de olvidar se trata. Sé que todo es mentira. Sigue recitando tu poesía mefistofélica. No caeré en esa red. A veces dejaría de respirar. Si la sangre dejara de correr, si los latidos cesaran, si el pensamiento se evaporara en esta realidad y en cualquier otra, entonces habría una pieza menos en la enorme máquina, y el mecanismo no se vería afectado en lo más mínimo. Por segundos me dejo creer que he avistado un faro en medio de la bruma. Que no hay enfermedad que pueda conmigo, que me hicieron de piedra. Pero me desintegro. No hay quien detenga el proceso, no hay quien luche por detenerlo. Tampoco voy a decir adiós. Por vez quinta u octava. Me encadenaré a un poste de acero, y no habrá más lágrimas. Ellas sólo están en mi cabeza. Puedo estar sin ti más de dos noches. Pero hace frío a este lado de la ciudad.
domingo, 2 de diciembre de 2012
Irremediable.
Y soy una mente que vaga entre las brumas de diciembre, y se pierde. Coexisto en otros universos, y no soy más que una presencia, quizás eso tampoco. Me aíslo bajo una sábana mal remendada por unas manos inexpertas. [No] vivo ajena a la realidad. Soporto todo el dolor humanamente posible y más. Me encierro en mí misma y aquí solo veo oscuridad y letras. Y me detesto. Y pido perdón.
-Por hacerlo, por odiarme. Por sentir impotencia, por no hacerte feliz, por no poder. Por no creer un te quiero, sea o no sincero, me suena vacío. Porque sé que no soy, ni seré suficiente para nadie, y menos para ti.-
Es así, porque no soy, ni estoy, ni existo. No significo, no valgo. No formo parte de ese mecanismo al que soléis llamar sociedad, pero, yendo más lejos, tampoco de aquel al que soléis llamar mundo. No nací en ninguna parte, y, en ningún lugar hay alguien esperándome. Si no tengo adónde ir, entonces no iré, entonces me perderé en mi soledad, en mi locura; que a veces, a ratos, a instantes, me hace pensar que tengo a alguien,'como que existes si alguien piensa en ti', y hay alguien que en mi piensa. Pero no, aterrizo. Y sigo estando sola, porque me aman los seres sin conciencia. Los trasgos, los espectros. Perpetuamente, seré una esencia. Impalpable, invisible. Desde esta nada infausta, escribo, y ahogada en mi propia sangre.
-Por hacerlo, por odiarme. Por sentir impotencia, por no hacerte feliz, por no poder. Por no creer un te quiero, sea o no sincero, me suena vacío. Porque sé que no soy, ni seré suficiente para nadie, y menos para ti.-
Es así, porque no soy, ni estoy, ni existo. No significo, no valgo. No formo parte de ese mecanismo al que soléis llamar sociedad, pero, yendo más lejos, tampoco de aquel al que soléis llamar mundo. No nací en ninguna parte, y, en ningún lugar hay alguien esperándome. Si no tengo adónde ir, entonces no iré, entonces me perderé en mi soledad, en mi locura; que a veces, a ratos, a instantes, me hace pensar que tengo a alguien,'como que existes si alguien piensa en ti', y hay alguien que en mi piensa. Pero no, aterrizo. Y sigo estando sola, porque me aman los seres sin conciencia. Los trasgos, los espectros. Perpetuamente, seré una esencia. Impalpable, invisible. Desde esta nada infausta, escribo, y ahogada en mi propia sangre.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)