domingo, 2 de diciembre de 2012

Irremediable.

  Y soy una mente que vaga entre las brumas de diciembre, y se pierde. Coexisto en otros universos, y no soy más que una presencia, quizás eso tampoco. Me aíslo bajo una sábana mal remendada por unas manos inexpertas. [No] vivo ajena a la realidad. Soporto todo el dolor humanamente posible y más. Me encierro en mí misma y aquí solo veo oscuridad y letras. Y me detesto. Y pido perdón. 
 -Por hacerlo, por odiarme. Por sentir impotencia, por no hacerte feliz, por no poder. Por no creer un te quiero, sea o no sincero, me suena vacío. Porque sé que no soy, ni seré suficiente para nadie, y menos para ti.-
 Es así, porque no soy, ni estoy, ni existo. No significo, no valgo. No formo parte de ese mecanismo al que soléis llamar sociedad, pero, yendo más lejos, tampoco de aquel al que soléis llamar mundo. No nací en ninguna parte, y, en ningún lugar hay alguien esperándome. Si no tengo adónde ir, entonces no iré, entonces me perderé en mi soledad, en mi locura; que a veces, a ratos, a instantes, me hace pensar que tengo a alguien,'como que existes si alguien piensa en ti', y hay alguien que en mi piensa. Pero no, aterrizo. Y sigo estando sola, porque me aman los seres sin conciencia. Los trasgos, los espectros. Perpetuamente, seré una esencia. Impalpable, invisible. Desde esta nada infausta, escribo, y ahogada en mi propia sangre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario