domingo, 23 de junio de 2013

Huida.

 De interferencias despierto, tres mentiras me desean buenos días desde alguna antena, reloj me vigila por debajo de mi manga izquierda, comienzo a correr. Quién dijo nada de dirección, el agua no piensa en caer y yo pienso en jaulas. Café frío para fríos hombres, dedicar segundos a segundos inmerecidos. Ese rostro no es mi rostro, no soy un espejo; corbatas no me representan pero sigamos actuando. Creyendo en la dependencia hacia el don gran caballero para sobremorir mientras periódicos vuelan. Sabes tanto, pero tu religión se basa en un sistema de organización piramidal de dos vértices y que ese Dios tuyo bendiga la coherencia. Mientras nado a favor de la corriente, estas ojeras sí me representan o mis ganas de terminar como si no fuera perpetuo, idealizando futuros imposibles afluentes. Firmando papeles impresos de sinsentidos que ni en prosa ni en verso y qué clase de sinsentidos son esos que no son poesía. Todo el peso a mi espalda, regresar de su mano como si hubiera opción, zapatos sin espacio para los dedos y un nudo que sigue aprisionando este cuello inerte. Cansancio y. Y ya.
 -Serás mi llave, abro esa puerta y podrían hacernos estallar con un golpe, si tu quieres. Podrían llorarnos, para disolvernos al tocar el suelo. Mis pupilas lunares, espaciales en tu órbita por un segundo tu piel bajo mi piel. Intentar escribir en ti es en vano, intentar definir en ti es en vano. En la huida tropecé con el calendario, caí en tu abismo. Frente al espejo, la ventana me explicó tu infelicidad constante; tu infidelidad momentánea, la ventisca que circula el laberinto que tienes sobre el cuello. Tu drama en mi drama, podrás secar la red con mis lágrimas si reclamo el rescate. Las cicatrices de tu espalda me preguntaron dónde se encontraba mi eje gravitacional, ayer le pedí que me bailara, pero estas ojeras me vencieron, tengo sed de ti. Déjame gritarte por dentro, me encanta cuando me salvas.-

domingo, 2 de junio de 2013

Un cobarde con nombre de valiente.

  Como continuar por los caminos que nos siguen y no a la inversa, me hablaste de un destino escrito en letras hebreas sobre un tapiz  burdeos. Mantenga la calma, podría verle temblar desde aquella estrella y sobre aquel colchón. Querría verle temblar sobre aquel colchón. Y si susurrar mentiras las transformara en realidades que son, al final, la misma mierda que al principio. Seguiría sin querer oír la ignorancia de sus labios. Pero me recordaste que la lluvia no destiñe la tinta de la seda, podríamos así vivir bajo el agua. Y podría tenerte si no te vas. Propuestas vacías como la de bailar tangos con la luna, dijo no sé qué de situar su cuerpo sobre mi piel. Cuando yo solo quería contar las manchas o hacer equilibrismos sobre su espalda. O, bueno. Pero usted es demasiado. Demasiado para. No podrás disipar este humo, este frío, este azul. Aunque embotellado vuelva para algunos domingos, seguirás lejos y mi oscuridad seguirá lejos. Fue su invasión involuntaria, junto con mi afán de acercarle a. Un vacío que logró desbordar. Que ahora cree que puede huir, en cualquier y así de fácil. Mientras me derramo sobre aquella tela, sobre mi complejo de Penélope. Que deshago o desahogo cada noche contando las que faltan. Para que usted regrese. Para que se quede hasta Abril.