lunes, 9 de diciembre de 2013

V

Vine a que me enseñaras
qué malas artes usaste
para hurtarle la pintura de luz
a las estrellas
y pintártela en los ojos. 

A conocer la magia
sobre la cual 
todas las desgracias reposan
y que gira pausadamente
sobre tus hombros. 

Vine a estudiar
el movimiento migratorio 
de aquellos pájaros del Ecuador
observándolos a través 
del batir de tus párpados. 

A oír de tus labios
la poesía surrealista prosaica
de la que tu rebosante cráneo
sobre tus hojas sangra
cuando lloras. 

Solo vine a decirte que
cuando descubrí que sabías
darle significado
a lo insignificante
hacer universos 
sobre motas de polvo 
solo quise venir 
solo quise decirte 
que construyeses, 
sobre mi desastre
una ciudad en ruinas
donde poder,
tan solo, intentar
amarnos. 

Desbordándonos 
en las comisuras de la noche. 

viendo a un único y eterno día
alejarse. 

|V

 Desángrame. 
 Desgárrame.
 Desgráname.
 Desármame. 
 Desámame. 

|||

Escribo porque
vivo
cuando los pensamientos sangran
y se coagulan en folios 
en analogías abstractas
quiero verte fumándote 
las ganas de vivir en el rellano 
escuchándote hablar contigo
tras la puerta. 

No escribo 
para ti. 

Escribo 
porque tú.  

||

Zapatos de charol 
con los que ella bailaba
yacen en un baúl 
que creo atemporal 
en el que quisiera guardarme. 

Escribo en un cuaderno 
de 1998 
todas aquellas primaveras contigo
que jamás me diste
con todos esos besos 
que jamás me diste
todas aquellas cosas que tanto amé
y que tanto amo 
que quiero que vuelvan. 

El cristal 
el jodido cristal se funde
sobre el alféizar, cuando llueve
me señala mi soledad
con dureza
y solo quiero girarme
de una vez y morir 
o dejarme matar 
en mi guerra interna. 

|

Quise saber
por qué 
se te van los años por la boca
cuando me hablas,
rayos de tiempo
cuando me miras.

Pero no pregunto. 

Estando tan enamorados
y no aprendes
a admitir tus mentiras
de decir que me amas
sin tapujos, 
ni miedos
besándome desde tan lejos
haciendo 
como quien entiende. 

Y yo, 
y yo. 
Quién soy.
Para hablarte de amor
si he pedido explicaciones 
tantas veces 
para después 
querer creer 
la respuesta del viento. 

No vamos a hablar de engaños
que no quieren ser engaños
cuando pronuncias un 
yo siempre soñé quererte 
y enseguida me sueltas la mano
sin dolor
sin saber del dolor
que en las entrañas, 
me duele. 

Podemos hablar de sentimientos bélicos
que se derraman como sangre
que duelen igual, 
que saben igual, 
que son lo mismo. 

Vivo para crear belleza y drama,
vivo para intentar creerte
en espera de saber que no, 
que no me amas
que no me vas a amar
y se te rayen por fin 
los ojos de tiempo.