lunes, 4 de febrero de 2013

Ronda 56 de 365.

  Tras la tormenta llegó la noche. ¿Sabes por qué se fue? Yo no. Hacía frío aquella madrugada, él nunca supo si volvería. Esperaba no hacerlo.

 Contra todo pronóstico, regresó. Por qué. Ni lo sé, no quiero saberlo. Él era frío, era un loco. Me amarró a un poste con cadenas.  Pero eso no dolía, pues. Sus palabras eran témpanos. Lo sabía... Era consciente del daño, y no de las cicatrices. A veces pienso que por eso se fue. Huyendo de sí mismo, todos lo hacemos. Sigo culpándole a él de ello. Aunque; Fui quién lo empezó todo. Las palabras siguen ahí, las que dije. Las que quise decir. Las que no. Él las archivó, era un secreto. Recordarlas le hizo explotar. Y así acabamos. Llamémoslo sinvivir. Dos exangües sin hogar. Problemas más, transitaban por aquella carretera. Los consideré banales y pasé de página. Pero aún sigo en la misma. Pensando me dije que no había diferencias. -Todo es como entonces.- Pero hay una. Tenía grapas en los ojos, las saqué. Y aún estoy ciega. Pero sé por qué se fue. Él sabía que yo seguiría ahí. Que siempre estaría ahí...

Para encajar los golpes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario