viernes, 1 de marzo de 2013

Sombreros.

  Edificios de canela, definición. Ámame u ódiame, pero libérame de tu indiferencia.  El no-respirar me revive. Miento si digo que. No devoro sombras informes cuando la luna rompe con la tierra y muere. Me deja a solas con cuarenta y tres mil doscientos segundos que se arrastran a la luz de un silencio eterno. Estás acabando conmigo. Soy corteza, alma en el aire. A veces el viento suspira y grita por tí. Estás ciego y escuchas con los ojos.  En Abril, sábanas por la ventana sobre el horizonte se difuminan. Y se pierden, y ojalá me pierda en tí. En ese azul. Agosto piensa que. El agua está turbia cuando las estrellas pesan. Perseidas. Dile a Lorenzo que no llore más. Que en octubre seguirás aquí.  Relojes que se derriten porque así lo quiso Dalí. Las agujas siguen girando. Se siguen clavando por doler. Por esos contigos. Diciembre de piedra. Nos enfría y hace olvidar. Religión absurda y onírica. El día me consume, me alimento de lo gris. Si dices por qué, respóndete a tí mismo. Yo soy mía y de la noche. En la enfermedad que respiro. Me haces fuerte.

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