Llevo demasiado tiempo aquí, atrapada en este pozo de locura y desesperación. Demasiado tiempo fingiendo que está todo bien. Mostrando una sonrisa a aquellos que querían verla. Arrepintiéndome de todo, odiándome sólo a mí. Los demonios se encuentran bajo mi piel. El ser que se refleja en el espejo, como detractor único. El empleo excesivo de la palabra quizás. ¿A quién le importa? A mi desde luego, no; pienso mientras limpio la sangre de la palma de mi mano. Me pongo la máscara: esbozo una sonrisa y salgo por la puerta. Y así cada día. Y si grito, ¿Podrás escucharme? No... no podrás.
Solo quiero existir.
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